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29 mayo, 2011

EL MIEDO A LA NO VIOLENCIA






Llevamos desde el 15 de mayo viendo las distintas reacciones que han causado las "acampadas de los indignados". Reacciones a favor y en contra, actitudes de enfado, de temor, de apoyo pero todas, digan lo que digan de la boca hacía fuera, todas desde el conocimiento de que ya era hora.
Los políticos, al principio las apoyaban porque creían o esperaban que después de las elecciones finalizarán, incluso las utilizaron para acusarse unos a otros, incluso algunos pasaron por ellas para "hablar y escuchar las peticiones de esos "jovenes sucios y antisistema". A mi entender alguno ha pensado como beneficiarse de ellas.
Pero han pasado las elecciones y estos "jovenes" no solo no se van, si no que cada vez cuentan con más adeptos entre la población adulta, que observa como las acampadas funcionan como pequeñas ágoras, donde a través de asambleas se consigue llegar a acuerdos, se habla libremente, se escucha, se trabaja y se forman tertulias; pero también hemos observado como se constituyen bibliotecas, pequeños huertos, juegos, música, et, etc y que además cuentan con el apoyo y la ayuda de muchisimos ciudadanos que les llevan materiales para que puedan continuar.
Pero en el fondo lo que pasa es que hay miedo, sí, miedo a esa actitud no violenta que nos está dando una lección de como deberían de ser las cosas, de como debería de funcionar la sociedad, de como se puede subsistir son poco, pero con lo necesario. Y da miedo porque todo el sistema político y bancario se derrumba, porque se tambalea esa sociedad que unos pocos han decido como tiene que ser y como debemos vivirla, como unos pocos piensan que se pueden seguir riendo de los ciudadanos, seguir robando y quedar impunes.
Les da miedo porque se tambalea el sistema manejado por la banca, por los políticos corruptos y sus seguidores.
Pero esta mujer, ama de casa y trabajadora por cuenta ajena, esta mujer de 48 años, que suscribe este articulo, está féliz, está maravillada y está orgullosa de todos estos jovenes que nos han despertado del letargo, que nos han hecho ser conscientes de que las cosas no pueden seguir así, que tenemos la obligación de cambiarlas por nosotros, por ellos y por sus hijos.
Tengo una hija de 18 años y desde que era pequeña estamos, su padre, sus abuelos y yo, tratando de inculcarle los valores que veo reflejados en esos jovenes maravillosos que acampan en NUESTRAS plazas públicas.
Desde este humilde blog,les doy las gracias por despertarme de este letargo y de confirmarme que si queremos todos, el cambio es posible. Estos jovenes están poniendo las primeras piedras y los demás debemos continuar la construcción.
FELIZ DOMINGO A TOD@S.
Montse Porto
(29 de mayo de 2011)