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04 octubre, 2010

DOLOR CRÓNICO INFANTIL

El dolor crónico en la infancia es uno de los principales motivos de consulta médica en los países desarrollados y que más afecta a la calidad de vida de los pequeños. Lo sufre casi un tercio de la población infantil. Millones de niños padecen dolor crónico, ya sea por patologías no filiadas o por enfermedades identificadas. Los especialistas apuntan que este padecimiento en los más pequeños es un problema olvidado por la propia comunidad médica y recuerdan que, además del coste económico que suponen, son un factor de riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir discapacidad y dolor crónico en la edad adulta.

  • Autor: Por MONTSE ARBOIX
  • Fecha de publicación: 5 de septiembre de 2010

- Imagen: CMRF Crumlin -

El dolor crónico se considera como tal cuando persiste más allá de tres meses, aunque algunos especialistas ponen el límite a partir de medio año, y no se resuelve de manera satisfactoria con tratamientos convencionales, como la cirugía, fármacos, reposo o fisioterapia. Cuando se llega a esta falta de control, el dolor deja de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad. Así como el dolor agudo es una señal precisa de que algo sucede en el organismo, su forma crónica pierde este valor biológico, para afectar a todos los ámbitos de la vida del niño o adolescente y a su entorno. Los especialistas aseguran que éste es su principal problema: altera en gran medida la calidad de vida.

Cronicidad en los más pequeños

Los datos disponibles de investigaciones recientes aseguran que el dolor crónico infantil más habitual es la cefalea, el dolor en extremidades (brazos y piernas) y el dolor abdominal, sin distinciones de edad y país. Además, se tiende a no creer a los niños cuando se quejan de forma constante y repetitiva. Incluso, hasta hace poco, la literatura científica pediátrica aseguraba que en estas edades no se sufría dolor crónico y faltaba un plan general de acción que aborde de forma eficaz este malestar.

Esta opinión sigue vigente entre la mayoría de los ciudadanos pese a que, si bien numerosas dolencias se solucionan de manera satisfactoria con el paso del tiempo, en una gran proporción no ocurre así. Es en estos casos cuando es preciso un tratamiento temprano para evitar males mayores.

Detección y tratamiento

Los niños con una mala conducta persistente tienen más posibilidades de sufrir dolor de manera crónica en la edad adulta

Clarificar la frecuencia y duración del dolor es primordial para su diagnóstico, pero según los expertos, no se dispone de los recursos adecuados para hacerle frente. No hay suficientes unidades especializadas para tratar el dolor en niños y adolescentes, donde se aporten herramientas para que tanto los pequeños como sus familias puedan entender la enfermedad y qué agrava o alivia la intensidad del dolor. Esto les ayudaría a vivir su situación sin perturbarles en gran medida su esfera emocional y social, es decir, podrían afrontar la experiencia de la mejor manera posible y con una interferencia mínima en su calidad de vida.

En España hay 127 unidades de dolor para adultos. Sin embargo, para tratar a los niños, sólo hay dos en Madrid y una, todavía en creación, en Barcelona.

Para los progenitores, ésta supone una experiencia dura. Deben ver cómo su hijo sufre y que los recursos y especialistas en dolor infantil son escasos. De la misma manera, padecer dolor crónico mal controlado en etapas infantiles y adolescentes supone un factor de riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir incapacidad y dolor crónico en la edad adulta, según concluía un estudio en 2007 realizado en la Universidad de Aberdeen (Reino Unido) y publicado en 'Arthritis and Rheumatism'.

Si no se resuelve, además del sufrimiento de los afectados y sus familias, este tipo de dolor será un coste económico enorme en el futuro. En la actualidad, el dolor crónico en España supone un gasto de entre 13.000 y 16.000 millones de euros anuales. De la misma manera, en Reino Unido, el dolor no controlado en adolescentes supone alrededor de 9.000 euros por afectado.

Datos del dolor crónico

El dolor crónico es un problema de salud pública en todo el mundo. Debe tratarse con un enfoque integral mediante un gran abanico de posibilidades combinables entre sí: fármacos, terapias, técnicas de relajación, ejercicio físico, estimulaciones eléctricas, entre otros. Según los expertos, su manejo debe ser multidisciplinario e incluir soporte psicológico y, en ocasiones, psiquiátrico.

No obstante, una de las quejas más habituales de los usuarios de las instituciones públicas de salud es el incorrecto manejo del dolor, aunque los datos disponibles estiman que con un tratamiento adecuado se resolvería el 90% de los casos. Esto comporta deterioro de la condición física, devaluación de la calidad de vida del enfermo y, en pacientes ingresados, alarga la estancia hospitalaria y provoca reingresos constantes. Entre las causas que provocan un manejo poco eficaz de esta dolencia, destaca el conocimiento deficiente sobre su tratamiento, una valoración insuficiente de su intensidad, temor a la adicción a determinados medicamentos (según datos de la Sociedad Española del Dolor, sólo el 14% de los enfermos españoles con dolor crónico recibe opioides, debido a su mala imagen o por reparos éticos) y sus efectos adversos (el 47% de las personas con dolor crónico no toma ninguno por temor a sus consecuencias).

Una investigación reciente realizada con más de 1.000 pacientes y 600 médicos de atención primaria de distintos países señala que el 63% de las personas con dolor crónico admiten tener confusión sobre cuál es el medicamento más adecuado para su dolencia y cuáles deberían evitar. Menos de la mitad acude de nuevo al médico si tras 10 días el tratamiento no les ha dado buen resultado: la mayoría toma dosis mayores o agregan otro fármaco distinto al tratamiento prescrito.

INFANCIA CON PROBLEMAS, ADULTOS CON DOLOR


- Imagen: Peter Dedina -

Los niños con mala conducta tienen más posibilidades de sufrir dolor de manera crónica en la edad adulta. Así concluye un estudio realizado por la misma Universidad de Aberdeen (Reino Unido) con más de 18.500 niños, y que se ha publicado recientemente en "Reumatology". Anteriores investigaciones ya apuntaban que sucesos traumáticos, como enfermedades graves, separación de la madre o accidentes de tráfico, están relacionados con más dolor en la etapa adulta, aunque nunca se había relacionado el mal comportamiento.

Con un seguimiento que ha abarcado un periodo superior a 40 años, se ha demostrado que los niños con problemas de comportamiento persistente tenían el doble de posibilidades de desarrollar dolor crónico a partir de los 45 años. No obstante, no sólo es determinante la mala conducta con los problemas físicos posteriores, sino que otros problemas como depresión, ansiedad, abuso de tóxicos o ideas suicidas también se asocian al dolor crónico.

En general, las experiencias que provocan estrés emocional son las mismas que podrían tener un impacto mayor en el sistema endocrino responsable de los problemas de comportamiento, el dolor crónico y trastornos mentales. Sin embargo, los científicos reconocen que, a pesar de que el estudio ayuda a entender que determinados factores en la infancia desembocan en problemas de salud en la adultez, hacen falta más análisis para descubrir las causas últimas de esta relación para poder identificar a los individuos de riesgo y desarrollar programas de prevención.

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